26.8 C
Buenos Aires
jueves 25 de febrero de 2021
Cursos de periodismo

No hay grieta, hay empate

Los argentinos estamos en desacuerdo en todo menos en la existencia de la grieta, que se ha convertido en condimento obligatorio de casi cualquier análisis sobre el momento político que vivimos. Una versión más sofisticada de la grieta es la vieja teoría del empate, rescatada en estos últimos meses por analistas como Andrés Malamud y Pablo Gerchunoff. Tenemos el país partido en dos, dice la hipótesis, con dos mitades que quieren del Estado cosas distintas, cada una con poder para bloquear a la otra pero incapaz de imponer su propio modelo. La única salida posible, según ambas hipótesis, es que los dirigentes moderados de cada coalición se impongan sobre los duros a sus costados y se den el abrazo que el país necesita.

Un anexo de este razonamiento, a veces explícito, es que el endurecimiento de la grieta o del empate tienen responsables con nombre y apellido: Mauricio y Cristina. Son Macri y Fernández de Kirchner quienes, por egoísmo u oportunismo, eligen recostarse sobre sus seguidores más fieles y los incitan a ladrarse con cuñados y sobrinas en las mesas domingueras. En las hipótesis sobre la grieta y el empate político-social, por lo tanto, se combinan aspectos estructurales (dos sectores sociales que le piden cosas distintas a la política) con aspectos personales: la decisión de Cristina y Macri de poner sus propios intereses por delante de los del país.

seul.ar  (seul.ar)