lunes 19 de noviembre

¿No puedes controlarte? No te preocupes, no estás solo

Imagina lo siguiente: estás viendo una bandeja de pastelitos recién hechos durante tu descanso de las dos de la tarde. Desayunaste muy temprano por lo que tu estómago ha empezado a rugir y la cena se vislumbra bastante lejana. ¿Qué sucede entonces?

Compañero, compañera, es muy probable que te comas esos pastelitos. El dominio de uno mismo ante la tentación puede ser algo complicado. Nos acostumbramos a juzgarlo de forma muy maniquea y casi moralizadora: todo aquel que sucumba a la tentación, en cualquiera de sus formas, seguro tiene una voluntad muy débil.


Alguien con mayor fortaleza jamás se lo comería; tampoco caería en esa espiral de 90 minutos de videos de YouTube ni vería otros tres episodios de Billions en lugar de sentarse a escribir su columna semanal. Pero la ciencia detrás del autocontrol dice otra cosa.

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