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miércoles 20 de octubre de 2021
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No todo es crisis. Tres islas de excelencia en las que se destacan nuestros científicos

El sistema científico argentino tiene algunas islas de excelencia donde compite con los mejores del planeta. Es cierto que no está en el top ten mundial –entre otras razones, por la falta de integración, de una inversión sostenida y de articulación público-privada–, pero hay al menos tres grandes áreas con altísima producción: los ensayos clínicos, la energía nuclear y la clonación. Se podrían agregar algunas otras, como los desarrollos de software o, de manera más individualista, los investigadores formados en el país que se destacan en el exterior, o dirigen equipos.

Concentrar esfuerzos en las zonas donde hay tradición, conocimiento y formación desde hace décadas es una idea inteligente para la Argentina. Al menos eso plantean investigadores como Carlos Balseiro, exdirector del instituto que fundó su padre, José Antonio. “Es muy difícil que la Argentina cubra todas las áreas de la ciencia con el mismo grado de desarrollo y calidad”, plantea. “Por eso tenemos que pensar cuáles queremos hacer. Eso quiere decir un proyecto científico general que se acompañe de las debidas políticas: ver los problemas más importantes para nosotros como país”, define.

Algunas ideas para hacer crecer el sector tienen que ver con la inversión sostenida, más allá de los ciclos económicos; la incentivación de la inversión privada (que es pobre en general en América Latina, pero especialmente en la Argentina en relación a la pública); y la articulación de la academia con el sector productivo, que existe, pero podría ampliarse. Más allá de la obviedad de la necesidad de la ciencia para el desarrollo, la pandemia demostró que tener un sistema científico capaz de reaccionar a tiempo hace la diferencia.

lanacion.com.ar  (www.lanacion.com.ar)