Nuevas licencias, viejos problemas

En agosto de 2018, el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) lanzó un proceso para regularizar la situación de centenares de radiodifusores grandes, medianos y pequeños. Estos actores son emisoras de FM de distintas potencias, que obtuvieron Permisos Precarios y Provisorios (PPPs) desde 1989 en adelante. Estos títulos, a mitad de camino de la licencia definitiva, se otorgaron para suplir la falencia estatal al momento de elaborar concursos públicos y ordenar el espectro radioeléctrico. Este mismo mecanismo se había aplicado en 2006 para “reconocer” a decenas de emisoras comunitarias y sin fines de lucro que llevaban años de emisión sin posibilidad de acceder a licencias definitivas.

En definitiva, la existencias de cientos de permisos y reconocimientos para emisores de radio FM en las principales ciudades del país es una (otra) muestra del desmanejo estatal sobre el funcionamiento del espectro radioeléctrico. Y, asimismo, del control sobre el mismo. Resultado de esto es que sea muy difícil sintonizar de manera correcta una radio en los principales centros urbanos del país sin sufrir alguna interferencia dado el libre albedrío en relación a potencias, venta de frecuencias y ausencia de concursos que ordenen el desmadre. Estos permisos fueron vendidos por sus dueños originales y muy pocos se encuentran en sus primeras manos. Casi todos aumentaron su potencia original. Y en algunas ciudades hay mayor cantidad de radios que operan con permisos que con licencias definitivas.