Nuevos delitos digitales, nuevos delincuentes… y estafas clásicas

El 10 de junio pasado, Alejandra Hartman, creadora de “Lady Fierros: Clínica de autos”, una comunidad en Facebook con 248.000 miembros (mujeres amantes y usuarias de autos), descubrió que había perdido el dominio de su fanpage. «Primero me pregunté qué había pasado», dice. Después de un tiempo se dio cuenta de que había sido hackeada. Ladrones digitales, supuestamente situados en Camboya y en Indonesia, manejaban ahora Lady Fierros.

«Estos hackers me pusieron como administradora de anuncios de una cuenta de ellos denominada CeritaViralHQ», sigue. «Habían hecho un anuncio por 48.000 pesos con mi tarjeta, que luego Facebook no aprobó. Procedí de inmediato a denunciar esta cuenta, darme de baja como administradora de anuncios y darla de baja para mí».


Hartman no sabe cómo pasó todo esto. Cuando hizo su denuncia, un operador de Ayuda de Facebook le dijo, vía Messenger, que algunas cuentas se habían perdido porque la compañía había estado haciendo cambios. ¿Estado actual del caso? Lady Fierros está offline y la fanpage ha sido migrada a Lady Ganas por los ladrones. Hartman no es la administradora: ella sólo ve cómo alguien sube allí contenido raro y cómo las autoridades de Facebook, que le pidieron un acta notarial para probar su dominio original, todavía no resuelven nada. «Con ese acta, analizarán si me van a devolver la fanpage original, que creé yo en 2008», dice.

Alrededor del 91% de los ciberataques comienzan con un correo electrónico de phishing, según una investigación reciente. Hay mails de phishing (esos en los que se informa de un problema bancario o en una red social, por ejemplo, y se pide que se ingrese el nombre de usuario y la contraseña) y también hay sitios web de phishing.