jueves 15 de noviembre

Obra pública, exenciones y subsidios, más beneficios que recibe la Iglesia

Esta semana, las autoridades de la Iglesia Católica aceptaron públicamente que están dispuestas a negociar con el Gobierno una reducción gradual de las asignaciones que reciben los obispos y sacerdotes de parte del Estado Nacional. Son unos $ 130 millones que destina el Tesoro para pagar esos salarios. Sin embargo, fuera de la discusión están quedando otros aportes a la Iglesia que multiplican esa cifra de manera millonaria: subsidios para escuelas confesionales, fondos de Desarrollo Social, obra pública en parroquias, exenciones impositivas y transferencias gratuitas de inmuebles en terrenos fiscales.

La separación entre Iglesia y Estado es un reclamo que volvió a aflorar durante el debate por la legalización del aborto, por la fuerte presión que se vio para frenar la sanción en el Senado. En la calle, y en redes sociales, ese movimiento está representado por los pañuelos naranjas. El meollo de la discusión, sin embargo, se remite a la Constitución Nacional, que en su artículo 2 establece que “el Gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano”. ¿De qué manera lo sostiene?


Desde la Secretaría de Culto aclaran que desde su ámbito el único aporte es el de los $ 130 millones que son destinados a 140 obispos, 640 sacerdotes y 1.200 seminaristas. “Es un mandato constitucional”, aclaran. Y descargan en otros organismos o jurisdicciones los otros aportes que pueda recibir la Iglesia, ya sea de manera directa o a través de fundaciones vinculadas. Algunos fondos son fácilmente cuantificables, como las diez obras en iglesias o parroquias presupuestadas en unos $ 500 millones (siete ya están terminadas y tres en ejecución). En los dos años que lleva el macrismo se invirtieron $ 120 millones, que desde el Ministerio del Interior señalan que se trata de apenas el 0,15% de los gastos de capital de esa cartera.

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