domingo 5 de diciembre de 2021
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Ocho preguntas al 42%

Mauricio Macri, que no era a esta altura un presidente débil o carente de recursos de poder, logró con estas elecciones legislativas terminar de definir con claridad la situación política: lo más probable es que, fortalecido, el jefe de Estado sea el primer no peronista que desde 1983 complete su mandato. El macrismo logra así también lo que ningún “tercer partido” -esas fuerzas volcadas hacia el centroizquierda o el centroderecha y que, surgidas de la Capital, buscaron extenderse hacia el interior- había concretado. Se consolida como una fuerza política nacional, extendiéndose territorialmente.

Como cada vez que un presidente se muestra con claridad volcado al centroizquierda o al centroderecha -dicho de otro modo, tiene más bien respaldos sindicales o más bien respaldos empresarios- y acumula recursos de poder, los politólogos vuelven a pensar que el sistema político argentino “esta vez sí” se “normalizará”. La idea de un esquema partidario con dos polos vuelve a aparecer. Lo pensaron cuando Alfonsín era fuerte (sin ninguno de los apoyos antes mencionados, luego la fortaleza lo abandonó), cuando Menem era fuerte y cuando Néstor y Cristina Kirchner eran fuertes. Por una u otra razón -probablemente por ciertas dinámicas que, a diferencia de las que estamos viendo, van de la periferia al centro del país-, eso hasta aquí no ha ocurrido. Y sin embargo, quizás ahora…

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