domingo 23 de septiembre

Para el Gobierno, lo peor no pasó ni está pasando: lo peor todavía está por venir

Una sombra espesa y amenazante comienza a desplegarse sobre el escenario que había imaginado el Gobierno para este año. La suba de precios del 3,1% en julio acaba de certificar que ni un milagro podría impedir que la inflación de 2018 resulte inferior al 30%, o sea, que no trepe por encima del doble de la que había estipulado el oficialismo cuando retocó las metas.Hay quienes dicen que, aún confiando en que el dólar deje de moverse bruscamente, esa cifra podría rondar el 35.

Es cierto que Mauricio Macri puso en marcha desde que llegó al poder un plan para bajar los subsidios en los servicios después de más de una década de dejadez, pero no es menos cierto que los números podrían reflejar en diciembre una inflación mayor a la que dejó Cristina Kirchner, que ya era una de las más altas del mundo.


También las cifras de pobreza acechan al macrismo. Aquella baja de marzo al 25,7%, que marcó una merma de casi cinco puntos, pasará al recuerdo en la próxima medición. Mauricio Macri abrió el paraguas el viernes, pero no develó su principal temor: que el nuevo registro, que se conocerá el 27 de setiembre, supere incluso la pobreza heredada de la era K.

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