lunes 10 de diciembre

¿Para qué sirve machacar con que somos un país de bárbaros? Sobre la pedagogía de la autodenigración y sus usos políticos

Lo repiten periodistas, dirigentes y hasta intelectuales: no alcanza con erradicar a las barras bravas, igual arruinaremos todo porque somos salvajes, negros, una mierda. La pedagogía de la autodenigración, construida desde las élites pero que buena parte de la población hace propia, mezcla barras, piqueteros, anarquistas: da lo mismo apedrear un colectivo que reclamar por el derecho al trabajo. Escribe Ezequiel Adamovsky.

Empiezo por lo que esta nota no es. No es un ensayo sobre el estado del fútbol argentino ni sobre el problema de los barrabravas (para eso pueden leer el texto inmejorable que escribió Pablo Alabarces). Me interesan en cambio algunas lecturas públicas que se hacen sobre los incidentes de la final entre River y Boca. O más precisamente, esa necesidad compulsiva que tienen algunos argentinos de interpretar cualquier falencia de cualquier argentino singular como una prueba irrefutable de que somos una nación de bárbaros sin remedio y sin futuro.


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