martes 18 de septiembre

Paradojas de la economía macrista para Clarín

El discurso de Héctor Magnetto en la reunión anual de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) del 16 de agosto tuvo un sabor especial, hablaba allí por primera vez después de haber hecho cumbre en el volcánico empresariado argentino gracias al aventón de Mauricio Macri a la megafusión Cablevisión-Telecom: “Los ciclos suelen asumirse con espíritu refundacional y los actores apuestan a maximizar su beneficio inmediato, lo que frente a las dificultades complejiza los acuerdos y consagra respuestas coyunturales” dijo el CEO del Grupo Clarín. Lo escuchaba (y leía en pantalla) un auditorio masculino del gremio patronal creado en 2002, en plena salida de la convertibilidad, para sortear el impacto de la crisis y del shock devaluatorio. Ciclos.

La inédita expansión del Grupo Clarín aprovecha las mejores condiciones políticas pero soporta malas condiciones económicas. Si bien el rumbo de la regulación estatal desde diciembre de 2015 tuvo como principal meta el derribo de cualquier obstáculo que se interpusiera en el desembarco de Clarín en el redituable sector de las telecomunicaciones (lo que motivara en parte su pelea con Néstor Kirchner en 2008), para lo cual el gobierno de Macri no vaciló en gubernamentalizar la autoridad de aplicación (creando el ENaCom) y en manejar las comunicaciones vía decretos y resoluciones que, en otra época, hubiesen sido objetadas por su inherente “inseguridad jurídica”, por otro lado la recesión de una economía cada vez más dolarizada cuya dependencia de acreedores externos vuelve a condicionar las principales variables de desarrollo, afecta los ingresos y la expectativa de consolidación de la posición dominante alcanzada tras la fusión Cablevisión-Telecom.


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