Paren las rotativas: hay cambios en la primera plana de los diarios

    La profesión del periodismo (journalism, jornalismo, journalismus) carga en su nombre la idea de actualidad -como llevan los diarios- el signo de una periodicidad que entró en crisis con ciclos de información continuados, ininterrumpidos. Una y otros atribuyen esa aceleración de los tiempos a las plataformas, sin entender que ellas no son la causa, sino unas de las tantas consecuencias. Como con todo, la pandemia exacerbó los problemas. La caída global del consumo restringió aún más la publicidad de consumo y la suspensión de espectáculos populares eliminó dos razones fundamentales para visitar los medios. Para colmo, la obligación patriótica de reportar los comunicados oficiales cierra el círculo vicioso que expulsa a los lectores que van en procura de la pequeña orientación cotidiana en el ancho mundo de las redes sociales. Durante la crisis del coronavirus las búsquedas globales principales tenían que ver con los temas corrientes que la pandemia hizo urgentes: y que las redes resuelven hace años en el vasto mundo del tutorial.

    Ante la angustia de esta fuga de la atención, medios y periodismo actúan como los gobiernos ante el Covid-19, advirtiendo que cualquier voz que no sea la de ellos responde a maléficos algoritmos que solo buscan dispersar mentiras y fake news para la destrucción de la especie. Es difícil atender esa alarma cuando la gente enciende su pantalla y encuentra a otros que se le parecen hablando de problemas similares a los propios, compartiendo novedades cercanas a su vida y conversando de las nimiedades cotidianas de las que necesitamos hablar. Redefiniendo los conceptos de actualidad y de noticia.