Paro de Mujeres: Detenciones, torturas y desidia judicial

La marcha terminó y el encuentro parecía seguir a pesar de la tormenta. Cerca de la plaza, algunas mujeres comían pizzas y otras bailaban. No había ningún tipo de incidente. La policía -algunos de civil, otros uniformados- las atacó en una especie de razzia para ‘limpiar la zona’.

“Estábamos en calle Perú comiendo una pizza entre compañeros y aparecieron los canas a decirnos que nos fuéramos, que circuláramos. Las pibas que estaban detrás de nuestra mesa se resistieron a retirarse y nosotros igual”, contó Viktor Ans. “Pero yo le dije que estaba cenando y que no había estado de sitio. A las pibas se les tiraron encima cinco tipos de civil y las arrastraron de los pelos por calle Perú hacia Avenida de Mayo. Esas pibas no tenían nada que ver con lo de la Catedral. Nada. Ellas estuvieron cenando detrás mío todo el tiempo”.


Violeta es parte del colectivo Manifiesta. Había ido a cubrir la marcha junto a un grupo de otras once fotógrafas, todas identificadas como prensa. A ella, contó unas de su compañeras, la detuvieron cuando se acercó a registrar las detenciones. La empujaron contra un puesto de diaro, le golpearon la cabeza y le rompieron los equipos. “Con esto vas a aprender”, le dijo más tarde uno de los policías. Después “la obligaron a darle la clave de su celular”, contó Cintia, una de sus compañeras.