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sábado 31 de octubre de 2020
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Pasan los gobiernos, queda la AFI

El éxito que Mauricio Macri logró ayer no se puede despreciar. La Comisión de Acuerdos del Senado, con mayoría opositora, aprobó los pliegos de Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, designados por él para conducir la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). Es la antigua SIDE. La importancia de este resultado deriva de que Arribas y, sobre todo, Majdalani merecieron innumerables objeciones, algunas de ellas graves. En el caso de Arribas, por la falta de antecedentes en la disciplina que debe administrar. En el de Majdalani, porque los pocos antecedentes que exhibe son muy controvertidos.

El fenómeno más destacable no es que Macri consiga sostener a esos funcionarios. Más llamativo aún es que los senadores, encabezados por el salteño Rodolfo Urtubey, hermano del gobernador y precandidato a presidente Juan Manuel Urtubey, hayan dado su visto bueno en menos de dos horas de debate.

Estas peculiaridades adquieren su verdadera magnitud contra el telón de fondo del proceso político de los últimos años. La Comisión de Acuerdos no debía tratar ayer el pliego de un par de embajadores o de algún director del Banco Central. Fue convocada para analizar la calidad de quienes conducen un organismo en constante degradación, que durante la última década quedó convertido en una ciénaga. Arribas y Majdalani están frente al aparato de inteligencia desde el cual Néstor Kirchner controló, casi apelando a la extorsión, al fuero federal.

El nivel escalofriante de corrupción del ex presidente, de su esposa, y de su entorno sólo se explica por la impunidad que suministraron esos tribunales, controlados desde las oficinas de Héctor Icazuriaga, Francisco Larcher, Antonio Stiuso y Fernando Pocino. Es decir, desde la Secretaría de Inteligencia que, según reveló LA NACION el lunes pasado, fue denunciada en 2007 por la DEA de proteger el tráfico de drogas. Es la que tenía, para enfrentar al narcotráfico, a Pedro Viale, «el Lauchón», cuya sospechosa muerte bajo las balas de la policía bonaerense está cada vez más plagada de sospechas. Es la antigua SIDE, en cuya madeja subterránea cayó enredado Alberto Nisman.

Las deformaciones de la AFI durante el kirchnerismo fueron tan graves que el principal asesor de Macri, Jaime Durán Barba, aconsejó su disolución. Durán Barba sabía de qué hablaba porque fue perseguido por la Justicia en una maniobra montada por los servicios de inteligencia. El ecuatoriano supuso que el cierre de la AFI sería una valiente demostración de que el Presidente está comprometido con la regeneración de la vida pública. También sería un homenaje de Macri a sí mismo: él fue procesado, en un expediente manipulado por los espías de Kirchner, por ordenar escuchas clandestinas.

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