miércoles 14 de noviembre

Paul Krugman: “El misterio del PBI”

“¿Por qué no tomar otro nombre?”, preguntó alguna vez Shakespeare. Pero como yo soy economista, haré esa pregunta de manera algo distinta: ¿por qué no usar otro número?

Parece que eso se preguntan también los senadores estadounidenses Chuck Schumer y Martin Heinrich, quienes recientemente presentaron un proyecto de ley para que la Oficina de Análisis Económico, que elabora cálculos del producto interno bruto (PIB), elabore estimados sobre quién se beneficia del crecimiento: por ejemplo, cuánto termina en la clase media.


Esa es una idea magnífica.

No soy una de esas personas que piensan que el PIB es una estadística tremendamente defectuosa ni inútil. Es una cantidad que necesitamos para muchos propósitos. Sin embargo, en sí misma no es una medición adecuada del éxito económico.

Existen varias razones por las cuales esto es cierto, pero un elemento clave es que solo nos dice qué está ocurriendo con el ingreso promedio, que no siempre resulta pertinente para la forma en que vive la mayoría de la gente. Si Jeff Bezos, de Amazon, entra en un bar, la riqueza promedio de quienes están en ese bar se dispara repentinamente por varios miles de millones de dólares, pero ninguno de los clientes que no son Bezos se ha vuelto más rico.

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