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miércoles 27 de octubre de 2021
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Paul Krugman: «Estados Unidos aún no está perdido»

Muchos de nosotros empezamos 2017 esperando lo peor. Y, de distintas maneras, nos tocó lo peor.

Donald Trump ha sido tan horrible como lo esperábamos: día a día sigue demostrando que no está preparado para el cargo, ni moral ni intelectualmente. Además, resulta que el Partido Republicano —incluidos los llamados “moderados”— es aún peor de lo que uno podría esperar. En este momento, es evidente que el partido está compuesto en su totalidad de esbirros cínicos, dispuestos a vender cada uno de sus principios —y cada fibra de su propia dignidad— siempre y cuando sus donantes obtengan grandes beneficios fiscales.

Mientras tanto, los medios conservadores han renunciado hasta a la pretensión de hacer periodismo verdadero y se han vuelto órganos descarados de la propaganda del partido en el poder.

No obstante, estoy terminando el año con una sensación de esperanza, porque decenas de millones de estadounidenses se han mostrado a la altura de la situación. Estados Unidos aún podría convertirse en otra Turquía o Hungría: un Estado que preserva las formas de la democracia, pero en la práctica se ha vuelto un régimen autoritario. Sin embargo, no pasará con facilidad, o no sucederá tan pronto como muchos de nosotros lo estábamos temiendo.

A inicios de este año, el comentarista David Frum advirtió que el deslizamiento hacia el autoritarismo sería imparable “si la gente se retira a su vida privada, si los críticos se hacen escuchar menos, si el cinismo se vuelve endémico”. Pero, hasta ahora, eso no ha sucedido.

nytimes.com  (www.nytimes.com)