Paul Krugman: «¿Por qué Trump no puede construir nada?»

Donald Trump no es el primer presidente, ni siquiera el primer presidente republicano, que ha intentado definir su legado en parte con un gran proyecto de construcción. Abraham Lincoln firmó las leyes que permitieron obtener terrenos y financiamiento para hacer posible el tren transcontinental. Theodore Roosevelt construyó el canal de Panamá. Dwight Eisenhower construyó el sistema de autopistas interestatales.

Sin embargo, el muro de Trump es diferente y no solo porque lo más probable es que no llegue a construirse. Los grandes proyectos de construcción mencionados con anterioridad tenían como objetivo establecer conexiones entre las personas y hacerlas más productivas. El motivo del muro es la división; no solo se ha concebido como una barrera para protegernos de personas ajenas, sino como una medida para abrir una grieta entre los estadounidenses. Se centra en generar miedo, no en mirar a futuro.


¿Por qué Trump no está construyendo nada? No hay duda de que es el tipo de político más propenso a sufrir un complejo de construcción y experimentar un deseo ardiente de ver su nombre asociado con proyectos enormes. Además, durante la campaña de 2016 no se limitó a prometer construir el muro; también prometió una reconstrucción sustancial de la infraestructura estadounidense.

No obstante, después de su toma de posesión pasaron meses y meses sin que hiciera nada. Hace un año, de nuevo prometió “la inversión en infraestructura más significativa e intrépida en toda la historia de Estados Unidos”. De nuevo, no pasó nada.