Peña juntó a 1000 voceros oficiales para unificar el discurso

    La consolidación del trabajo en equipo, como un dogma de fe. La conversación como método excluyente para relacionarse, como un mantra. Y la ratificación del camino que los llevó a la tierra prometida. Esas fueron las conclusiones del «retiro espiritual» que reunió a unos 1000 voceros del macrismo y que fortaleció a Marcos Peña como líder indiscutido de la comunicación del gobierno nacional.

    Con el objetivo de unificar el discurso oficial, la jefatura de Gabinete, a cargo de Peña, citó en el Centro Cultural Kirchner (CCK) a todos los miembros de las áreas de prensa de los distintos ministerios. Ahí, frente a los encargados de «bajar» la palabra oficial a los medios de comunicación, Peña y su equipo fueron explícitos a la hora de plantear el escenario: no se trata sólo de comunicar de forma diferente, sino que lo que cambió es la forma de hacer política.

    «Los cambios en la forma de contar lo que ocurre es una consecuencia», relató uno de los voceros que estuvo presente ayer en el CCK. La deuda, según recogió LA NACION de varios testigos, fue la autocrítica, que si bien hubo, fue en pequeñas dosis.