Periodismo de periodistas y el caso Santoro

¿Es culpable Daniel Santoro, editor de Clarín, de espiar para Marcelo D’Alessio, un supuesto abogado que fue encontrado con las manos en la masa cuando buscaba extorsionar a un productor agropecuario en el contexto de la llamada causa de los cuadernos? ¿Estaba cumpliendo con su labor periodística al intercambiar data con un “girador” de Comodoro Py de cuestionables credenciales? ¿Fue servicial a operaciones judiciales? ¿Él sabía?

Estas y tantas otras preguntas comenzaron a circular desde que apareció una montaña de evidencia recolectada por el destinatario de los aprietes de D’Alessio, Pedro Etchebest, quien grabó los intentos de extorsión en los cuales se le indicaba que debía pagar US$300.000 para no quedar atado a la causa de los cuadernos. D’Alessio se jactaba de su cercanía con el Fiscal Carlos Stornelli, a quién le daba una mano consiguiendo “merca” o información sensible relacionada a las causas en las que trabajaba, y su amistad con Santoro, quien también utilizaba datos recolectados a través de métodos ilegales de espionaje en sus notas.


Curiosamente, la causa D’Alessio-Stornelli explotó inesperadamente luego de una nota de Horacio Verbitsky en El Cohete a la Luna, y generó una grieta periodística que se profundiza día a día. Fue llamativo ver como Clarín, La Nación e Infobae prácticamente ignoraron la bomba de Verbitsky en sus primeros días mientras que Página/12 le dio un nivel de destaque similar al que le da a las notas que buscan desacreditar al gobierno de Mauricio Macri. Desde el Grupo Clarín entrevistaron en prime time al fiscal Stornelli y criticaron a Verbitsky, luego La Nación puso toda la carne al asador con Joaquín Morales Solá y Hugo Alconada Mon yendo al choque con Verbitsky. Infobae, por su parte, intentó desacreditar la denuncia calificando a Verbitsky como “jefe de inteligencia de Montoneros”. Periodistas de uno y otro lado del arco ideológico tomaron posición y lo dejaron claro.