sábado 18 de noviembre

Periodistas, medios y filtraciones

El lunes 4 de abril de 2016 no fue el gran día que Hugo Alconada Mon había soñado. Después de un año de trabajo. Después de ocho semanas sin tomarse francos. Después de viajar a los Estados Unidos y a Europa para coordinar reuniones y ayudar a construir una estructura global de periodismo de investigación con sus colegas del consorcio. Después de generar un proyecto para una sección del diario, La Nación Data, que en ese momento era más que nada una apuesta al futuro. Después de haber sumado a la periodista Mariel Fitz Patrick, que en principio iba a cubrir los Panama Papers para Canal 13, pero luego había cambiado de trabajo y en el medio se había incorporado al equipo de investigación de La Nación. Después de desarrollar una investigación sobre una serie de irregularidades fiscales vinculadas con el titular del Grupo Indalo, Cristóbal López, que había sido una gran primicia, para un diario con mayoría de lectores antikirchneristas. Después de todo eso, llegaba el esperado día de publicación de los Panama Papers en la edición impresa del diario. Pero en vez de aplausos y reconocimientos llovían críticas.

Alconada Mon sentía una mezcla de rareza y amargura que bien podría haber empezado el día anterior. El domingo a las tres de la tarde, hora local, según lo convenido a nivel mundial, había estallado la bomba de los Panama Papers. Para ir calentando motores y no quedar atrás de sus competidores europeos, ese mismo domingo a la tarde, con las firmas de Alconada Mon y sus principales colaboradores, Iván Ruiz y Maia Jastreblansky, La Nación había colgado en la red una nota titulada “Los argentinos que figuran con sociedades off shore en paraísos fiscales”, que resumía los principales hallazgos del equipo y fijaba su posición editorial con respecto al presidente Macri. El texto aclara en su segundo párrafo que “el caso de Macri es diferente” a los demás y da a entender que no era tan grave (ni tan noticioso) porque él “no estaba obligado a declarar” la sociedad porque “no es accionista ni cobró dividendos”, dando por buena la explicación del “entorno” que la nota citaba como fuente, a pesar de que hasta el día de hoy no se conoce la composición accionaria de la empresa ni cómo repartió sus ganancias. Dicha postura editorial explica por qué el nombre de Macri no aparece en el título del artículo web sino recién en la bajada, detrás del futbolista del Barcelona y de un tal Daniel Muñoz, y antecediendo un descargo exculpatorio del “entorno” presidencial. “Aparecen el ex secretario de Kirchner, Lionel Messi y Mauricio Macri; desde su entorno aclararon que el Presidente no fue accionista ni cobró”, dice la bajada.


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