Pesada herencia: el próximo presidente deberá lidiar con una deuda de U$S150 mil millones

Obsesionadas por lo urgente y por la búsqueda de señales sobre las elecciones de octubre-noviembre, la sociedad y la clase política argentinas aún se dan poco margen para pensar en el mediano plazo. Si se levanta un poco la vista, sin embargo, se percibe que el próximo presidente, sea Mauricio Macri o cualquier otro, enfrentará fuertes desafíos en materia de gobernabilidad, con una economía a la que le seguirá costando recuperar el crecimiento y reducir la inflación. Además, para completar el combo, afrontará exigentes compromisos de deuda con escasos recursos propios, la desconfianza del mercado para proponer refinanciaciones y la presencia incómoda del Fondo Monetario Internacional (FMI). La herencia de Cambiemos en esa materia tiene un número concreto: los vencimientos previstos para el cuatrienio 2020-2023 acumulaban, al cierre del primer cuatrimestre, 148.501 millones de dólares. Y el taxímetro corre.

La autocrítica oficial sobre el gradualismo fiscal de la primera mitad de la gestión, frenado en seco por el cierre del mercado financiero internacional a comienzos del año pasado, se queda corta. Más que el gradualismo, el problema fue el elevado endeudamiento que lo acompañó, estimado en 161.030 millones de dólares por el Observatorio de la Deuda Externa (ODE) de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) en su último informe, difundido a fines de abril. La alternativa, se sabe ahora, habría sido un ajuste del gasto más acelerado o, si se quería gradualismo, una política monetaria menos pretenciosa, con objetivos inflacionarios más realistas. Igual, eso ya es historia.