martes 28 de junio de 2022
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¿Pesos o dólares? Qué conviene para evitar el síndrome de «la frazada corta» y ganarle a la inflación

La frazada corta. El síndrome contra el que los argentinos estamos acostumbrados a lidiar en materia de finanzas e inversiones personales. Si nos cubrimos de las posibles subas del tipo de cambio, podemos dejar al descubierto el efecto de la inflación sobre el bolsillo. Si vamos al revés, una devaluación brusca nos arrebata el capital.

¿Hacia qué lado tironear de la frazada en los próximos meses? Los analistas consultados por APERTURA coinciden en que el efecto de la inflación, a corto plazo, sería más erosivo que el de la devaluación. Pero no hay que descuidar ningún frente y una estrategia mixta y diversificada siempre manda.

«Dólar o tasa en pesos es el eterno dilema inicial que enfrentan los inversores argentinos. Como regla general, y más aún dado el complejo contexto, tanto local como internacional, preferimos optar por un mix donde hoy otorgamos mayor ponderación dentro de la cartera a las colocaciones en pesos», define de entrada Pablo Waldman, estratega senior en Inviu. «La ratificación final del acuerdo con el FMI reduce sensiblemente los riesgos de un desbande de la brecha cambiaria en los próximos meses», postula.

Javier Casabal, estratega de Renta fija de Adcap Grupo Financiero, se inclina también por recomendar a los inversores cubrirse de la inflación con instrumentos en pesos pero aclara que «el problema del carry trade (tasa en pesos) es que tiene una enorme fragilidad y los problemas subyacentes (de la economía Argentina) siguen sin resolverse». «Sacando los DEGs (Derechos Especiales de Giro del FMI) recientemente recibidos, las reservas netas del BCRA siguen por el suelo, y la capacidad de acumular dólares del Banco Central sigue siendo muy limitada. A su vez, el conflicto en Ucrania destapa la fragilidad de la balanza comercial argentina, siempre muy dependiente de la liquidación de exportaciones del agro. En cuanto se empezó a hablar de aumentar retenciones, las liquidaciones bajaron y el Banco Central dejó de poder comprar dólares consistentemente», analiza.

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