martes 13 de noviembre

¿Podrá Bolsonaro pasar por encima del sistema institucional?

Ya no se trata de la homofobia, la misoginia, el racismo, la apología de las armas, la defensa del gatillo fácil y la reivindicación de la dictadura y las torturas. Jair Bolsonaro ya no es un simple candidato sino, si nada extraordinario ocurre de aquí al domingo, el próximo presidente de Brasil. Así las cosas, muchos se preguntan si sus bravatas y las de su entorno se traducirán en hechos concretos o si el sistema lo terminará por domesticar, al estilo de lo que parece ocurrir con Donald Trump en Estados Unidos, donde los modos provocadores se han traducido en menos medidas antidemocráticas que lo temido.

Si le toca asumir el poder el 1 de enero próximo en Brasilia, mucho de lo que haga Bolsonaro dependerá de cuán arrasadora sea su victoria en el segundo turno. Por el momento, las encuestas lo ubican orillando el 60%, 20 puntos por encima del petista Fernando Haddad, algo que el ultraderechista pretende aprovechar para hacerse con un control del Congreso que las urnas no le dieron en el primer turno. Su Partido Social Cristiano fue la estrella del domingo 7, pero solo quedó en control de 52 bancas en la Cámara de Diputados y de 4 en el Senado.


En el Congreso se librará la primera batalla entre Bolsonaro y el establishment político. Para gobernar con amplitud, necesitará no solo de la mayoría de la cámara baja, de 513 miembros, y de la alta, de 81. Para sacar adelante enmiendas constitucionales, como la previsional, necesitará tres quintos de los votos en cada una, 308 y 49, respectivamente. Es con la promesas de impulsar reformas de ese tipo que la comunidad de negocios terminó por darle un respaldo tan caluroso.

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