miércoles 14 de noviembre

Polarizar con Cristina e ignorar al resto del peronismo: el plan de Macri para la reelección

La agenda del Gobierno y el procedimiento que escogió Mauricio Macri para gestionarla plantean una incógnita muy interesante. Durante los dos primeros años en el poder, reinando en las encuestas y con un programa gradualista, Macri optó por acordar reformas con el peronismo. Ahora, castigado por la crisis financiera, con expectativas sociales pesimistas y ante la necesidad de ajustar las cuentas públicas, prefiere mantenerse en soledad. La contradicción parece irracional. Pero Macri tiene razones poderosas para incurrir en ella. Habrá que ver los resultados.

El argumento inicial para no hacer depender el éxito del programa negociado con el FMI de un entendimiento con el peronismo es que ese partido, igual que el empresariado o el sindicalismo, carece de un liderazgo unificado. Macri debería agradecer ese defecto. Porque esconde un beneficio. La fragmentación peronista le dificulta la gobernabilidad. Pero le facilita la competencia electoral.


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