Polvorín 2020: la herencia macrista que activó las alarmas en el albertismo

Mientras el presidente Mauricio Macri encara el sprint final de la campaña con una gira “Sí, se puede” por 30 ciudades, el equipo económico del candidato del Frente de Todos frunce el ceño. Hace unos días, luego de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) confirmara que no hará el último desembolso de U$S 5.400 millones, los técnicos de Alberto Fernández se sentaron a analizar qué dejará la gestión de Cambiemos en el frente externo y en materia de deuda y reservas del Banco Central (BCRA). Le contaron que “la situación es crítica” y que, si bien el contexto es diferente, la situación de la deuda argentina está “en niveles similares a los de 2001”. Eso y los números que le alcanzaron a Fernández hicieron que él mismo les pidiera a sus laderos y voceros económicos “la mayor cautela posible en las declaraciones públicas”. El único autorizado para hablar, de los que son del riñón, sería el potencial ministro de Economía, Matías Kulfas.

¿Qué vio Fernández para pasar del entusiasmo por generar otro contexto a alertar por el plan bomba que deja Macri? Que, con la dinámica del dólar y la fuga actuales, el 10 de diciembre las reservas líquidas del BCRA podrían estar por debajo de los U$S 5.000 millones, un número peligroso para encarar una gestión con el nivel de deuda que deja Cambiemos como herencia.


Según los técnicos del albertismo, hay una importante deuda en pesos y el conjunto es impactante: U$S 13 mil millones en bonos en moneda estadounidense en ley argentina; U$S 18 mil millones en títulos en pesos ley argentina y U$S 66.700 millones en dólares en ley extranjera. Ese nivel de deuda es un problema con tan pocos dólares para cumplir obligaciones que, además, no tienen chance de ser rediscutidas. A los vencimientos hay que sumarles, además, los dólares que se pierden día a día.