martes 11 de diciembre

Poner fin al poder de Facebook y renovar el periodismo: Debemos rescatar a Internet de los monopolios

La repentina caída en desgracia de Facebook ha derribado el arraigado supuesto de que no se podía regular. Aflora ahora un raro consenso bipartidista que asume que el poder irresponsable de Facebook quizá merezca intervención gubernamental.

El reciente escándalo alrededor de Cambridge Analytica ha contribuido al arranque del –siempre aplazado– debate acerca del poder monopolístico, sus perniciosos efectos en la sociedad y el papel del gobierno a la hora de ponerle freno. Con implicaciones que van más allá de Facebook, se abre así una valiosa oportunidad para llevar a cabo una reforma estructural.


¿Cómo podemos aprovecharla? El propio Mark Zuckerberg ha dicho en entrevistas y durante su testimonio en el Congreso que la regulación podría ser necesaria. ¿Pero qué clase de regulación? ¿Repetimos los errores del pasado y lo aplazamos con autorregulaciones débiles que se atenúen con el tiempo? ¿O sometemos a Facebook a una supervisión pública real e implementamos medidas redistributivas?

Hasta ahora, las discusiones se han centrado mayoritariamente en la privacidad del usuario, lo cual es vital. Pero debemos considerar una visión más amplia y audaz acerca de qué deberes tiene Facebook para con la sociedad a cambio del increíble poder que le hemos permitido acumular —independientemente de que contengamos y aminoremos dicho poder—. Llegó el momento de un nuevo contrato social.

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