Por primera vez en veinte años, miles de obras clásicas saldrán a dominio público en 2019

En 1886 las principales naciones del planeta se reunieron en Berna para debatir sobre los derechos de autoría. La cumbre estaba propulsada por un incipiente debate sobre la reproducción y comercialización de las obras artísticas, muy especialmente las literarias. El acuerdo alcanzado sigue vigente, con pequeñas excepciones, a día de hoy: una obra tiene copyright durante la totalidad de la vida de su creador y hasta 50 años después de su muerte.

Excepto en Estados Unidos.


El país, una rara avis para otras tantas convenciones internacionales (¿Cuántos kilómetros hay entre Los Ángeles y San Francisco? ¿Cuántos acres ocupa El Pentágono?), decidió mantenerse al margen. Sus leyes de copyright disfrutaban de un largo recorrido. Los derechos de autor aparecen someramente mencionados en su constitución, y desde principios del siglo XIX toda obra quedaba protegida durante primero 14 y después 28 años, extendibles.