Por qué Albert Einstein tuvo que esperar a que un eclipse confirmara su teoría de la relatividad

En 1905 nuestro Universo cambió. Un funcionario de 26 años que trabajaba en la oficina de patentes de Suiza transformó nuestra visión del espacio, el tiempo, la materia y la energía.

Tenía un cajón secreto que, según le decía a sus amigos, era su Departamento de Física Teórica.


De ahí salieron, entre marzo y junio de ese año, cinco trabajos científicos que revolucionaron las leyes de la física.

Uno de ellos fue un método para determinar el tamaño de los átomos, con el que finalmente le dieron su doctorado (era su tercer intento).

Los otros cuatro son los llamados «artículos del Annus Mirabilis (Año milagroso, en latín)», que envió a la revista Annalen der Physik.

Explicaban el movimiento browniano, el efecto fotoeléctrico y desarrollaba la equivalencia masa-energía y la relatividad especial.

Con el último hizo de la velocidad de la luz una constante universal y derribó los absolutos newtonianos del espacio y del tiempo.