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viernes 15 de octubre de 2021
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¿Por qué besamos?

Una pregunta que suele planteársele a Google es por qué se besan los humanos y, aunque los besos en diferentes partes del cuerpo (la cara o la mano, por ejemplo) forman parte de muchas funciones sociales, la pregunta, tal y como yo la leo, no atañe al beso social, sino al beso romántico en los labios, conocido técnicamente como ósculo. ¿Es el ósculo un residuo moderno de algún tipo de antiguo cortejo sexual animal, que es como Darwin llamaba a los rituales de apareamiento? De ser cierto, cabría esperar que fuese universal, que estuviera presente en diferentes épocas y culturas. Pero no es el caso. A día de hoy existen sociedades que, o no conocen el beso en los labios, o, de conocerlo, tienen sanciones que lo vetan.

La palabra “romántico” es clave, y hay que distinguirla de “sexo”, “amor” y “cortejo”. El sexo es, huelga decirlo, el deseo de apareamiento presente en todos los animales. Los besos no están necesariamente vinculados al sexo, a menos que se usen como preliminar. El amor es… El amor es el amor (por ponernos poéticos). No existe ninguna cultura en el planeta que no tenga un concepto sobre lo que es el amor. Se presenta de muchas formas y aspectos, pero todo el mundo la reconoce instintivamente como amor. Algunos filósofos, como Platón, escribieron tratados sobre el amor, y pueden encontrarse obras similares a lo largo y ancho de todo el mundo antiguo. El amor y el sexo suelen aparecer entrelazados en obras como el Kamasutra indio, un manual práctico sobre el arte de hacer el amor. El beso en los labios se presenta en el Kamasutra como una parte de ese arte, porque los labios se ven como órganos erógenos sensibles.

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