lunes 23 de mayo de 2022
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Por qué Cristina no puede hablar

La consigna de “los pueblos siempre vuelven” sigue ahí, como último mensaje, desde el 27 de enero pasado. Dueña de su silencio, ese activo que comenzó a explotar como nadie desde que abandonó la Casa Rosada, Cristina Fernández de Kirchner no se pronunció todavía sobre el entendimiento con el Fondo Monetario Internacional que festejaron Alberto Fernández y la mitad del Gobierno. Tampoco, sobre la renuncia de Máximo Kirchner a la jefatura del bloque de Diputados del Frente de Todos y los cuestionamientos de su hijo a la estrategia y los resultados de la negociación que llevaron adelante el ministro de Economía, Martín Guzmán, y su equipo. Sin embargo, la vicepresidenta tiene posición sobre los dos episodios, que están entrelazados y explican la encrucijada del oficialismo en los dos años que le quedan de mandato. Así como se dieron, ninguno de los dos le resulta grato.

Los Fernández se comunicaron en los últimos días cuando Alberto llamó desde China a Cristina para contarle de su gira y quedaron en reunirse en estas horas para poner en común el mapa de lo que viene para una alianza que todavía no encuentra respiro en lo político ni en lo económico. Salga lo que salga de ese encuentro, nada alterará la cuestión de fondo: desde que Fernández inició su mandato, la vicepresidenta está en una situación incómoda en la que no puede decir ni hacer todo lo que quiere. Cada pronunciamiento público en tono de crítica, casi siempre resultado del hartazgo ante diferencias no saldadas en privado, debilita al espacio político que todos integran.

letrap.com.ar  (www.letrap.com.ar)