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miércoles 16 de junio de 2021
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Por qué Donald Trump nunca admitirá una derrota

Podría considerarse algo menor que Donald Trump no pueda ni reunirse con Joe Biden ni reconocerle la elección. Pero, ¿y si acaso su rechazo a reconocer una derrota estuviera vinculado con el camino de destrucción que llamamos la vía de salida de Trump? ¿Por qué le resulta tan difícil perder? La pregunta tiene al menos dos sentidos en estos tiempos. Tantos de nosotros estamos perdiendo gente debido al Covid-19, o temiendo por nuestra propia muerte o la de otros. Todos estamos viviendo en relación a un ambiente de enfermedad y muerte, ya sea que tengamos o no un nombre para ese sentir que está a nuestro alrededor. La enfermedad y la muerte están literalmente en el aire. Y, aún así, no está claro como nombrar o comprender estas pérdidas, y la resistencia de Trump a un duelo público se ha nutrido de -e intensificado- un rechazo masculinista al duelo que está aparejado al orgullo nacionalista e incluso a la supremacía blanca.

Los trumpistas tienden a no llorar las muertes de la pandemia abiertamente. Han rechazado convencionalmente las cifras por exageradas (“Fake news!”) o desafiado la amenaza de la muerte con sus reuniones y merodeos desbarbijados en espacios públicos, y más recientemente en su espectáculo de prepotencia en el Capitolio usando disfraces de animales. Trump nunca reconoció las pérdidas que los Estados Unidos han sufrido, y no tuvo ni la inclinación ni la capacidad de ofrecer condolencias. Cuando se hacía referencia a las pérdidas, no eran tan graves, la curva se estaba aplanando, la pandemia sería breve, no era su culpa, era la culpa de China. Lo que la gente necesita, aseguraba, era volver a trabajar porque estaban “muriendo” en casa, con lo cual simplemente quiso decir que estaban enloqueciendo por el confinamiento doméstico.

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