¿Por qué el consumo de libros electrónicos es tan bajo en la Argentina?

En 2017 se cumplirán diez años del lanzamiento del Kindle , el lector de libros electrónicos que revolucionó la industria editorial y que masificó su consumo en todo el mundo. El niño mimado de Jeff Bezos , que sigue evolucionando y ya va por su séptima generación, fue una apuesta arriesgada que le permitió a Amazon consolidarse como una compañía innovadora y de vanguardia. Su aparición entusiasmó tanto que algunos, incluso, se animaron a predecir que con este dispositivo llegaba la muerte del libro de papel. Casi una década después, la profecía demostró ser exagerada, aunque resulta claro que el formato digital llegó para quedarse.

Este fenómeno mundial, sin embargo, aún no tuvo el mismo eco en la Argentina. Lejos de las expectativas que tenían varios jugadores de la industria, en nuestro país el mercado digital languidece con sólo el 2% del volumen de las ventas de libros, muy por debajo del 30% que ostenta Estados Unidos o incluso el 5% de España. Si bien más de la mitad de los argentinos lee al menos un libro al año, el valor más alto de América Latina, son muy pocos los que deciden hacerlo en un ebook. Los números surgen del Informe Estadístico Anual de Producción del libro Argentino y de «La batalla del libro electrónico en la Argentina», un completo informe del portal de catálogos y ofertas online Tiendeo. La página web también analizó las búsquedas de sus usuarios, que hasta 2012 se mostraban interesados tanto en libros electrónicos como de papel, con tres mil búsquedas mensuales en cada categoría. Pero desde ese momento, se produjo una tendencia que hoy parece irreversible: se consultan casi cinco más veces ofertas de libros en papel que en libros electrónicos.