Por qué en Suecia no hay tanta igualdad de género como se piensa

Amanda Lundeteg, quien a los 32 años ya dirige su propia compañía, es en cierto sentido un ejemplo de la igualdad de género en Suecia.

Tiene un título universitario en economía empresarial, empezó su carrera en finanzas y ya ha sido miembro de tres juntas directivas diferentes.


Pero la única razón por la que Allbright -la organización sin fines de lucro que dirige- existe, es visibilizar los límites profesionales que enfrentan las mujeres en Suecia.

Es verdad que el país da licencias por paternidad con sueldo desde la década de 1970 y ofrece uno de los paquetes más generosos del mundo: actualmente 480 días a ser compartidos entre ambos padres.

Y las guarderías también son generosamente subsidiadas por el Estado. Pero Lundeteg sostiene que Suecia es mucho menos progresista de lo que muchos podrían pensar.