miércoles 20 de febrero

Por qué es imposible dolarizar en Argentina

En forma llamativa, de repente, sin ningún fenómeno previo inmediato que lo explique, renació en Argentina la idea de dolarizar la economía. Esta idea es ahora enarbolada por un sector extremo del liberalismo, podríamos decir el ala más extrema del mismo, los que se autodenominan indistintamente como libertarios o anarco-capitalistas. Como muchas otras propuestas que ha lanzado este grupo, fue vastamente publicitada en medios de comunicación y redes sociales y se la propuso como algo a aplicarse sin más, sin haber hecho lo que se debería denominar un “estudio de factibilidad”, sin ningún rigor científico. Por lo tanto, lo que se hace cada vez que se pregona la dolarización en los medios no es otra cosa que un acto de propaganda. A eso hay que sumar una advertencia al lector: este grupo -muy ruidoso en medios, pero inexistente como factor de peso social- ha venido coqueteando con otra idea: la abolición del Banco Central y la adopción de la total libertad para emitir moneda: algo que no se aplica en ningún lugar del mundo. Podemos decir entonces que los libertarios o anarco-capitalistas oscilan entre utopías inaplicables o ideas aplicadas solo en países considerados de cuarto orden como Ecuador, Panamá y El Salvador en el caso de la dolarización.

Antes de adentrarnos en un análisis de factibilidad de la dolarización para Argentina, es necesario remarcar, para aquellos nostálgicos de la convertibilidad que se aplicó aquí en la década del noventa, que la dolarización es algo muy diferente a la misma. No es lo mismo tener una moneda nacional con tipo de cambio fijo e inamovible, que además debe cumplir una regla monetaria de igualar la base monetaria a la cantidad de reservas, que directamente utilizar el signo monetario de otro país.