Por qué es imposible ser feliz todo el tiempo

Perseguimos la felicidad continuamente. O las cosas que creemos que nos harán felices. Por eso tu Facebook y tus grupos de Whatsapp están llenos de mensajes de motivación, y las librerías dedican estantes enteros a la autoayuda. Sin embargo, los seres humanos no somos más felices ahora que hace 40 años. La autoayuda, las postales motivadoras, incluso los grandes eventos individuales no bastan para darnos la felicidad permanente. Ni como individuos ni como especie.

Porque no existe. Para aguantar el presente. Porque nos guíamos por dos «engaños» llamados pasado y futuro, según el profesor de psicología Frank T. McAndrew. Por un lado, recordamos más vívidamente las malas experiencias, de acuerdo. Es un mecanismo de defensa y aprendizaje para evitar lo que nos hizo daño. Pero, al mismo tiempo, tendemos a pensar que el pasado siempre fue mejor, porque distorsionamos los recuerdos. Es un fenómeno llamado memoria ilusoria, que nos lleva a adornar y confundir recuerdos para hacerlos mejores que lo que realmente vivimos.


Por otro, tenemos la esperanza de que el mañana será mejor, que nos apuntaremos al gimnasio y allí perderemos 16 kilos en un día, conoceremos a la persona soñada y, al salir en volandas llevados por gente que nos adora, el viento nos escupirá a la cara un boleto premiado de los Euromillones. El cuento de la lechera es una ficción tan necesaria como la memoria para poder vadear el presente.