sábado 18 de agosto

Por qué “Fahrenheit 451” representa nuestra era de redes sociales

Al final de mi nueva película no habrá una advertencia como esta: “No se dañó ningún libro en la realización de este filme”, porque, en realidad, quemamos muchos libros. Diseñamos potentes lanzallamas que escupen queroseno e incendiamos libros, de manera masiva.

Para mí no fue nada fácil porque desde muy pequeño me enseñaron que los libros se leen y se respetan. Hasta poner una taza de té sobre un libro se consideraba un pecado. En casa de mis padres, el clásico de la poesía persa llamado El diván, de Hafez Shirazí, era venerado como un texto religioso.


Sin embargo, acepté hacer la adaptación cinematográfica de la trascendental novela de Ray Bradbury, Fahrenheit 451, que presenta a Estados Unidos en un futuro en el que los libros se prohíben y los bomberos los queman. El protagonista, un bombero que se llama Guy Montag, comienza a cuestionar sus acciones y se revela contra su mentor, el capitán Beatty. Cuando me propuse adaptar la novela a principios de 2016, me enfrenté a una gran interrogante: ¿a la gente todavía le interesan los libros físicos?

Le pedí consejo a un amigo de 82 años. “Anda, ve y quema libros”, me dijo. “Para mí no importan. Puedo leer cualquier cosa desde mi tableta, desde el Poema de Gilgamesh hasta algo de Jo Nesbo, y puedo leerlos desde la cama, en un avión o al lado del mar, porque todo está en la nube, a salvo de las antorchas de tus bomberos”.

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