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miércoles 20 de octubre de 2021
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Por qué «intensa» es el nuevo «histérica»

Esta crónica empieza con una intuición: algo (malo) pasa cuando nos llaman intensas. Especialmente cuando nos lo dicen hombres, especialmente cuando tantas mujeres relatan malestar al ser interpeladas con esa palabra. Es un malestar difuso pero al mismo tiempo muy ligado a varios conceptos que todas las mujeres consultadas mencionan: pedir, demandar algo, señalar, enfadarse, mostrar emociones. Parece pertinente preguntarse si detrás de esa palabra algo escurridiza –no tiene a priori ninguna connotación negativa– se ha construido un relato que sirve para hacernos sentir mal, para cuestionarnos o para mostrarnos dónde están los límites.

Pregunto a más mujeres. «Me lo han dicho hombres cuando he hablado de cómo me siento en situaciones determinadas y no coincide con la suya. Cuando he expresado mi disconformidad con alguna situación que ha cambiado. No se trata de pedir explicaciones, que también se podría, sino de saber. Y claro, te sientes fuera de un juego donde parece que las normas válidas son las que a él le parecen en cada momento», cuenta Charo. Amparo dice haber escuchado esa palabra cuando se ha lanzado a hablar de «sentimientos e impresiones», también en la cama, en relaciones heterosexuales. «Me lo llamaron al comienzo de una relación, creo que fue por mostrar mis sentimientos. Me sentí rara», agrega Y. «Por ser amable y no pasar de un hombre. Muestras interés y un mínimo de afecto y eres una intensa», se queja Carmen.

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