lunes 17 de diciembre

¿Por qué Juliana Awada no lleva a la gente del G20 a un museo público?

Imaginemos que un presidente recibe a una delegación de mandatarios extranjeros pero no lo hace en la Casa de Gobierno sino, pongamos, en el mejor hotel de la ciudad. Raro porque… ¿qué está diciendo con eso? ¿Que está flojo el tapizado de los sillones oficiales? ¿Que su lugar no está a la altura?

Supongamos que se consulta por esto en el entorno y nadie sabe nada -nadie dice nada- respecto de la elección pero algunos funcionarios, como hipótesis personal, deslizan la palabra “seguridad”. ¿Qué están diciendo? ¿Que un espacio privado puede garantizar lo que uno público no?


Ahora dejemos las hipótesis: en estos días del G20 Juliana Awada, la esposa del Presidente de la Nación Mauricio Macri, va a liderar lo que se llama “Programa de acompañantes”, es decir, los paseos de las parejas de los mandatarios, que tienen la suerte de llevar a sus amores a los viajes de trabajo. El viernes van a visitar Villa Ocampo, la casa donde Victoria Ocampo alojó a grandes personalidades de la cultura mundial. Desde su revista, Sur, Ocampo tradujo y publicó las ideas de la época. Por miedo a que el peronismo se la confiscara, la donó a la UNESCO, que no siempre la quiso bien. Pero eso es otra historia: la casa es símbolo del cosmopolitismo intelectual argentino pero también de las ideas de parte de una clase sobre el peronismo. Tiene su carga Villa Ocampo y eso se habrá querido. Porque para casas señoriales había opciones, no tan lejos: ¿por qué no el Museo Pueyrredón, precioso y público, en San Isidro?

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