Por qué la palabra transgénico no debería ser una mala palabra

El 24 de diciembre PáginaI12 publicó un artículo titulado “Peligro en las mesas argentinas” que se refería a la aprobación comercial por parte del gobierno de una papa resistente a virus y del trigo HB4 tolerante a sequía y con resistencia a glufosinato. El artículo contiene imprecisiones y errores, comenzando porque ninguno de estos desarrollos se ha liberado comercialmente aún.

¿Qué hay que hacer para liberar un nuevo cultivo transgénico? Un cultivo transgénico tiene que pasar muchas pruebas de inocuidad que no se le exigen a los demás alimentos. La Conabia (Comisión Nacional de Biotecnología) exige ensayos a campo realizados en muchas localidades diferentes y a lo largo de muchos años para determinar que el nuevo cultivo no afecta el ambiente. El Senasa exige pruebas para determinar que el nuevo producto es seguro para la salud humana y animal y estudios bioquímicos que determinen que el producto transgénico es similar al original. Pasados estos controles, los transgénicos se liberan comercialmente solo si la oficina de Mercados del ex Ministerio de Agricultura lo aprueba en base a una evaluación del impacto en el mercado nacional e internacional.