¿Por qué los padres estamos tan ridículamente cansados?

Cuando mi hija menor tenía unos 18 meses, le pregunté a mi mamá cuándo iba a dejar de sentirme tan cansada. Al igual que yo, mi madre había tenido dos hijos con tres años de diferencia entre sí, y cuando nací ella era una médica que trabajaba tiempo completo con un esposo médico que también trabajaba tiempo completo. Aunque mi papá se encargó del 50 por ciento de la crianza antes de que estuviera de moda hacerlo, la leyenda familiar cuenta que las peores peleas entre mis padres se suscitaban cuando discutían quién podía tomar primero la siesta de los fines de semana.

Así que cuando le pregunté a mi mamá cuándo iba a sentirme menos cansada, hizo una pausa, como si estuviera haciendo cálculos mentales complejos, y, mientras mis hijos correteaban gritando por mi apartamento, me dijo: “Siete años”.