¿Por qué nadie invierte en Irán si ya no hay sanciones?

Año y medio después del levantamiento de las sanciones internacionales contra Irán, el régimen creado por Jomeini se ve incapaz de atraer inversiones para sus grandes proyectos energéticos, claves para salir del marasmo económico y de una altísima tasa de paro, en especial entre los jóvenes.

El gobierno del presidente Rohani contaba con obtener 50.000 millones de dólares anuales en inversiones extranjeras en petróleo y gas, gracias al «momentum» obtenido por el acuerdo nuclear con Estados Unidos, pero la realidad es que -desde enero de 2016- solo han llegado unos 2.000 millones, según acaba de admitir el vicepresidente iraní, Jahanguiri. Ni las grandes compañías energéticas terminan de firmar contratos de explotación con Teherán, ni los grandes bancos se deciden a prestar el dinero para esos megaproyectos. La consecuencia: el programa nuclear de Irán se encuentra paralizado en virtud del acuerdo de julio de 2015 con Washington, pero los beneficios económicos no llegan a la mesa de los iraníes. La inflación vuelve a dispararse, y el país está muy lejos del 8 por ciento de crecimiento anual que prometió el presidente Rohani para crear puestos de trabajo. El desempleo oficial es del 12,5 por ciento de la población activa, el 27 por ciento entre los jóvenes.