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lunes 25 de octubre de 2021
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Por qué ningún político británico quiere culpar al Brexit de los males de Reino Unido

Lo busquen por donde lo busquen, el Brexit no aparece por ningún lado. Nadie quiso pronunciar «la palabra que empieza por B» en la conferencia laborista de Brighton y tampoco en la de los «tories» de Manchester. A primera vista, hasta podría parecer que el primer ministro ha cumplido con su promesa de «completar el Brexit».

Y sin embargo, el Brexit está por todos lados. Se argumenta, en voz baja (y sin que lo oiga ningún ministro) que es una de las causas de la escasez de combustibles y alimentos. Se murmura que será un lastre para el crecimiento futuro. Se insinúa como la clave que permitirá a Reino Unido hacer las cosas de forma diferente para crear la «economía de salarios altos» que nos ha sido prometida. El Brexit se completó, pero el Brexit no ha terminado.

Este silencio relativo se debe a varios motivos. El primero, el aburrimiento. Personalmente, no entiendo cómo ninguna persona puede dejar de sentirse infinitamente fascinada por el gigantesco experimento social que es el Brexit. Pero empiezo a darme cuenta de que tal vez mi caso no sea representativo. Cinco años de discusiones acaloradas y una polarización paralizante, sumados a 18 meses de pandemia, han dejado a la opinión pública desesperada por seguir hacia delante. No en vano el eslogan «Get Brexit done» (completar o terminar con el Brexit) resultó tan popular.

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