lunes 18 de febrero

Por qué no hay una hora correcta, pero sí una hora exacta

En 1845, le añadieron un detalle curioso al reloj de la iglesia de St John en Exeter, Inglaterra occidental: otra manecilla que se movía con 14 minutos de atraso con relación a la original. La razón, como explicó el semanario local, era “una cuestión de gran conveniencia pública”, pues le permitía al reloj mostrar “el horario de los trenes así como la hora correcta en Exeter”.

El sentido humano del tiempo siempre ha sido definido por el movimiento planetario. Empezamos a hablar de “días” y “años” desde mucho antes de que supiéramos que la Tierra rota sobre su eje y que orbita el Sol; de la Luna creciente y menguante concebimos la idea del mes. El tránsito del Sol por el cielo nos dio palabras como “mediodía”.