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viernes 5 de marzo de 2021
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Por qué pesa tanto la deuda de YPF

Con la tercera oferta a los acreedores para refinanciar su deuda que presentó este lunes, YPF demuestra una vez más que está en una situación complicada y busca, por todos los medios a su alcance, escapar del submundo del default. A la empresa más grande del país, donde el Estado recuperó su mayoría accionaria en 2012, no le sobra espalda para tensar por demás en el proceso de reestructuración de su deuda de US$6.200 millones. La compañía que tiene como CEO a Sergio Affronti y sumó hace dos semanas al político santacruceño Pablo González en lugar del exsecretario de Finanzas Guillermo Nielsen -quien jamás logró hacer pie en un mundo que desconocía- se juega una parada difícil, producto de la urgencia múltiple.

La petrolera estatal se vio forzada a reestructurar su deuda a causa de la política general que trazó el ministro de Economía Martín Guzmán en septiembre pasado, cuando decidió intervenir sobre el área de Miguel Pesce y cerrar la canilla del Banco Central que entregaba dólares baratos para las empresas endeudadas en moneda extranjera bajo la gestión de Mauricio Macri, en especial las del sector energético. La mano de Guzmán y la contraparte del Grupo Ad Hoc, que integran los fondos más grandes entre los que figuran Fidelity, Ashmore y BlackRock, lleva a pensar a algunos en Wall Street que a través de YPF se está librando el segundo round entre los bonistas y el ministro de Economía de Alberto Fernández. Pero la pulseada no tiene punto de comparación y no sólo porque, según dicen en el Gobierno, Guzmán hubiera deseado plantear desde el arranque una quita más agresiva.

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