Por qué Rusia quiere volver a Afganistán 30 años después del final del conflicto que anticipó la caída de la Unión Soviética

Boris Grómov fue el último en cruzar.

Tenía que ser él, comandante en jefe de las fuerzas armadas soviéticas desplegadas en Afganistán, quien cerrara la caravana.


La mañana del 15 de febrero de 1989 las tropas del 40º Ejército Ruso empezaron a cruzar el río Amu Darya, que separa la ciudad afgana de Hairatan de Termez, en la entonces República Socialista Soviética de Uzbekistán.

Antes de acabar de cruzar el puente de la Amistad, Grómov se bajó del tanque que lo llevaba, se arregló el uniforme y recorrió caminando los últimos metros.

“No hay un solo soldado u oficial soviético detrás de mí”, le dijo el general a un reportero de la televisión estatal de la URSS.

“Nuestros 9 años de permanencia terminan con esto”.