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domingo 7 de marzo de 2021
Cursos de periodismo

Precios cuidados y vacunas privilegiadas

El sábado pasado muchas organizaciones sociales fueron a “controlar” a varios supermercados de distintas ciudades argentinas para ver si cumplían o no los acuerdos de precios, tanto la oferta de marcas que suscribieron a los “Precios Cuidados” y las de “cortes populares”. La democracia pudo con los militares, pero no pudo con los remarcadores. El fantasma argentino del precio de la carne o de la leche, el otro “disparo”. Los “faltantes” en las góndolas. Las imágenes de militantes con pecheras y planillas recorriendo un Coto o Carrefour despertaron fantasmas y cazafantasmas. Era previsible. Patricia Bullrich, pícara, tuiteó: “Usar a los piqueteros para controlar precios es inaceptable. Sólo genera rencor, enfrentamiento social y le da a un grupo una herramienta de poder típica del modelo Chavista. No dejemos que estas metodologías avancen: van contra nuestra libertad. Presidente no agigante la grieta.”

La imagen de “piqueteros” y “supermercados” nos retrotrae a recuerdos que Bullrich caza al vuelo. Agarrar un trauma y superponer tiempos. Contar la película por la foto. Pero recordemos: la reconstrucción fiel de esos días de crisis (este año cumpliremos veinte años del 2001) tiene adelante más a un enérgico Alfredo Coto pidiendo a los gritos que defiendan las fuentes de trabajo a sus empleados. Del otro lado, en la puerta del supermercado, se mezclaban las organizaciones y gente suelta en un contexto aciago que explicaba todo. El hambre. Repongamos esta entrevista a Alfredo Coto de ese lejano diciembre de 2001:

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