Primera dama, una figura en debate: el papel de la pareja del presidente en tiempos de feminismo

En tiempos en que desde los feminismos se cuestiona todo, la figura de la primera dama también se pone en debate. ¿Es realmente necesaria o quedó anticuada? Y no se trata de discutir un nombre, en este caso el de Fabiola Yáñez, sino de pensar si ese lugar, que el protocolo y los usos y costumbres le asignan a la pareja del presidente de la Nación –estén o no casados, desde ya–, no redunda en ese rol tradicional de la mujer, que ocupó con tanta dedicación Juliana Awada, de secundar al hombre más que acompañarlo a la par. En México existió la figura de primera dama hasta diciembre de 2018, cuando asumió el gobierno de Andrés Manuel López Obrador: su esposa, Beatriz Gutiérrez, aclaró que no quería el titulo porque lo consideraba clasista y dejó de aplicarse. “Tenemos que comenzar a pensar y actuar diferente; pongamos fin a la idea de la primera dama porque en México no queremos que haya mujeres de primera ni de segunda”, dijo durante la campaña electoral. Y luego aclaró que su prioridad pasa por seguir siendo profesora universitaria, investigadora y escritora. ¿Hoy qué significados están en disputa alrededor de una nomenclatura con ciertas resonancias monárquicas?