19.2 C
Buenos Aires
domingo 17 de octubre de 2021
Cursos de periodismo

«PROnismo», estrategia para salvar el voto a Macri en las provincias

Fin de semana de minués ensayados y laboratorio de estrategias para el PRO. Los radicales, que en las provincias tienen manejo directo de territorio y, por lo tanto, saben cómo es lidiar con peronismos locales, lograron imponerle al PRO la exigencia de campañas más humanas, menos diagramas de consultora, más contacto físico con el votante. En paralelo, Mauricio Macri escuchó hasta el hartazgo una recomendación desde adentro y fuera del PRO: aceitar el trato con peronistas anti-K para buscar allí el voto que garantice no quedar afuera del balotaje. No irritar al peronismo no oficial, sumarlo a las fórmulas donde aún se pueda. Está claro que a la hora de elegir peronistas para sumar y tentar el voto PJ local los radicales hablan concretamente de traerlos del massismo.

No es sólo la UCR. Cultores de la política multicultural, como Emilio Monzó, en pelea con el purismo de Jaime Durán Barba, vienen poniéndole la cara hace tiempo a un idea básica: es imposible avanzar en muchos distritos sin una pata peronista básica.

Se lo dijeron a Monzó y a Sanz los radicales que cerraban acuerdos en sus provincias incluyendo la boleta de Sergio Massa. Está claro que en ese momento los números de las PASO aún eran una ruleta con pronóstico reservado. Hoy los ejemplos ya se ven en el campo de batalla. Gerardo Morales definió ayer que su compañero de fórmula para la gobernación será Carlos Haquim, del Frente Renovador, con quien el radical tiene acuerdo desde antes que la UCR cerrara la alianza con el PRO en la Convención de Gualeguaychú.

ambito.com  (www.ambito.com)