Prostitución pagada por el estado: algunos países ya subvencionan el sexo a personas con discapacidad

La asistencia sexual para personas con discapacidad es un servicio tan necesario como la existencia de centros educativos o el apoyo en las tareas cotidianas. Sin embargo, la diversidad funcional que presentan este tipo de personas hace que a menudo sus necesidades sexuales sean obviadas. Mientras en Dinamarca el sexo es un derecho más al que tienen acceso los discapacitados, el gobierno australiano acaba de recurrir una sentencia que obliga al estado a pagar una terapia sexual a una mujer con esclerosis múltiple.

Como en muchos casos este tipo de pacientes requieren de asistencia para realizar tareas de primera necesidad como asearse o salir a la calle, el sexo termina por caer en el olvido. Los discapacitados pasan a identificados solo por esta condición y su rol de seres sexuales desaparece para el resto de la sociedad. De hecho, ha sido la victoria de una paciente australiana con esclerosis múltiple frente al Servicio Nacional de Seguros para la Discapacidad lo que ha reabierto el debate. La financiación de una terapia sexual valorada en 10.000 dólares anuales no solo da la razón a la paciente, sino que cuestiona si el gobierno debería hacerse cargo de este tipo de servicios.