Prosur, el nuevo mecanismo para no integrar a Latinoamérica

El Foro para el Progreso de América del Sur (Prosur) es la iniciativa latinoamericana más reciente de integración regional. Este proyecto es obra del liderazgo de los derechistas Sebastián Piñera, de Chile, e Iván Duque, de Colombia, y ha nacido con el fin de terminar de derrumbar a la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), creada entre 2004 y 2011 por el polo izquierdista Lula-Chávez-Kirchner-Fernández de Kirchner.

La creación de Prosur confirma una tendencia preocupante: en América Latina no se crean organizaciones regionales, sino franquicias ideológicas de los gobiernos de turno. Esa imposibilidad de crear bloques verdaderamente de integración condena de manera irremediable a la región a desempeñar un papel periférico en la escena global.


Si Suramérica quiere reclamar un lugar protagónico en el tablero geopolítico mundial y resolver los problemas que sobrepasan sus fronteras —como el narcotráfico o la migración— tendrá que alcanzar la integración regional en las próximas décadas.

Para lograrlo, es urgente que la región depure los proyectos integradores que ya existen y también evite la tentación de creer que la unión se sustenta en términos de “izquierdas y derechas”. Más que la creación de un nuevo foro, habría sido útil resguardar la única iniciativa que tenía a los doce países suramericanos sentados en una misma mesa, la Unasur. Como eso es difícil, lo que se requiere ahora es reestructurar y eliminar los acuerdos e iniciativas que ya existen —más de cuarenta en toda América Latina y el Caribe—. La única manera para establecer reglas claras, sencillas y uniformes a lo largo de Suramérica en materia económica, política y social es la convergencia de las organizaciones existentes y ponerlas en práctica de manera eficiente.