jueves 18 de agosto de 2022
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Psicosis, adicción y vómitos crónicos: la marihuana se vuelve más potente y los adolescentes se enferman

Elysse tenía 14 años cuando empezó a vapear cannabis.

No olía, por lo que era fácil de ocultar a sus padres. Y era cómodo: sólo había que pulsar un botón e inhalar. Después del segundo o tercer intento, estaba enganchada.

“Era una locura. Una euforia demencial”, dice Elysse, que ahora tiene 18 años y cuyo apellido se mantiene en reserva para proteger su privacidad. “Todo se movía lentamente. Me dio mucha hambre. Todo era divertidísimo”.

Pero la euforia acabó transformándose en algo más inquietante. A veces la marihuana hacía que Elysse se sintiera más ansiosa o triste. En otra ocasión, se desmayó en la ducha y se despertó media hora después.

No se trataba de la hierba normal. El aceite y las ceras que compraba a los traficantes solían tener un 90 por ciento de THC, el componente psicoactivo de la marihuana. Pero como estos productos se derivaban del cannabis y casi todo el mundo que conocía los consumía, supuso que eran relativamente seguros. Empezó a vapear varias veces al día. Sus padres no se enteraron hasta un año después, en 2019.

nytimes.com  (www.nytimes.com)